diseño de catalogos para empresas

Todo lo que debes saber sobre el diseño de catálogos para empresas

diseño de catalogos para empresas

Saber detectar cuándo tu empresa necesita de un catálogo, ya sea impreso u online, es muy sencillo. La mayoría de las marcas que utilizan este tipo de diseño editorial lo hace dentro del su plan estratégico de marketing con el objetivo de aumentar las ventas y fidelizar clientes. Por supuesto, también, con el fin de establecer su propia marca en el imaginario de su target transmitiendo los valores corporativos y definiendo el logotipo.

La calidad de un buen diseño de catálogo reside en el proceso de desarrollo del mismo y en el equipo de diseño gráfico. Contando con esos dos elementos el éxito está asegurado, independientemente del soporte elegido; ya hemos mencionado que existen dos posibilidades. La primera opción, en papel, es la elección preferida en ciertos sectores donde no tienen como prioridad el e-commerce. Sin embargo, el catálogo impreso es opcional a diferencia de la versión digital que es prácticamente obligatoria para cualquier empresa sea cual sea su actividad.

El motivo principal para apostar una vez más por la vía online es el aumento, y cada año más, de la importancia que tiene internet a día de hoy en nuestras vidas. Según un estudio de Statista, una página web alemana dedicada al análisis de estadísticas, casi el 22% de la población mundial compra de manera online.

Aunque es cierto que en el sector inmobiliario ese porcentaje es menor, confían que con el avance tecnológico y las nuevas herramientas de renders 3D, tours virtuales 360º y de animación 3d transformen el proceso de compra en una experiencia completamente digital. No obstante, podemos añadir que entre las ventajas de realizar un catálogo digital se encuentran:

El ahorro económico. Tanto en materiales como en costos de impresión. De esta manera estaremos ante un catálogo más sostenible.  

Ahorro de tiempo. Una vez diseñado ya estaría terminado y no habría que esperar a que la imprenta terminase el proceso. 

Flexibilidad. Un catálogo digital no está sujeto de ninguna manera a espacios (número de páginas, formato de impresión…) y admite cambios en cualquier momento.

Interactividad. Mediante formularios o encuestas podemos recoger los datos de nuestros posibles clientes y añadirlos a la base de datos de la empresa.

Una vez seleccionado el formato del catálogo el siguiente paso es darle forma. Pero antes debemos definir dos cosas muy importantes: por qué lo hacemos y a quién lo vamos a dirigir. La primera pregunta se resuelve sola cuando decidimos si el catálogo es para ser permanente en el tiempo o, por el contrario, es para un evento puntual o una feria a la que acudamos. La segunda pregunta, la del público objetivo, es muy fácil, ya que tan solo deberemos acudir a nuestro brandbook.

Este documento también nos informará sobre las líneas corporativas de la empresa a seguir para la realización del catálogo: tipografía, colores, imágenes, valores, etc. Todo para lograr una armonía y coherencia con la imagen de la marca. Hay que asegurarse también de que estamos ofreciendo una solución a las necesidades de nuestros clientes, no solo un documento corporativo que beneficia a la empresa. Por este motivo hay que cuidar cada detalle y orientar todas las herramientas a mejorar la intención de compra, y por tanto aumentar las ventas. Para ello hay que seguir unos pasos que se resumen en:

Producto. Delimita cuál es producto que quieres publicitar. Si lo que necesitas es realizar un catálogo corporativo que incluya varios de tus servicios debes seleccionar cuáles son los más importantes y, por tanto, los que pueden atraer más al público.

Estructura. Define en qué lugar se encuentra el nuevo catálogo dentro del plan de marketing de la empresa. Ponlo en valor, analiza la marca de forma globaL y encuentra la estructura perfecta de tal manera que resulte la más beneficiosa

Creatividad. La era de lo visual implica que algo cuanto más llame la atención mejor. En este apartado se incluye la precisión de textos, logotipos e imágenes, así como diferentes elementos gráficos visuales. Siempre guardando la coherencia corporativa con la marca.

Diseño. Una vez estén todos los elementos definidos llega el momento de la maquetación, de la revisión y de la corrección. Muchas veces apostamos por nuestras ideas pero cuando las visualizamos nos damos cuenta de que no son la mejor opción, por lo que no debemos tener miedo a cambiar la estructura o el diseño si observamos que no nos convence.

Si finalmente aceptamos la necesidad de nuestra empresa de tener un catálogo, existen muchísimos programas con los que trabajar y maquetar. Quizá el más usado sea Adobe Indesign, aunque existen otros como Affinity Publisher e incluso softwares especializados como Scribus.

De todas formas siempre encontraremos agencias de publicidad y diseño gráfico en las que confiar y encargarles el diseño de nuestro catálogo.